CAPITULO 3

HUIDA EN LA NOCHE


Candy sintió como era llevada en volandas sobre el hombro de su captor. Seguramente se tratara de un asaltante que esperaba cobrar una recompensa por su liberación. El retumbar de unos cascos y el relincho de un caballo le hizo pensar que ese sería su medio de transporte para alejarla de la mansión. Y así fue, su captor primeramente la depositó sobre el caballo cabeza abajo, la mitad del cuerpo colgaba hacia un flanco y la otra mitad hacia el otro lado del caballo. Con una gran destreza su captor subió al caballo de un salto, Candy pensó que emprendería la marcha en esa posición tan incomoda para ella, pero se sorprendió cuando su captor la sentó con gentileza sobre su regazo . Noto como uno de los brazos de él rodeaba su cintura con firmeza para evitar que cayera del caballo, su espalda estaba recostada completamente sobre el pecho de él. El caballo emprendió su galopada, parecía que su captor tenía prisa por alejarse de la mansión lo antes posible. Los pensamientos de Candy bullían en una imparable lista de conjeturas, a la vez que el fresco aroma a pinos inundaba su nariz y la hacía suponer que se encontraban ya en una zona boscosa. Al mismo tiempo que el aroma a pinos y flores de lavanda se hacía mas intenso la temperatura descendía cada vez más. Tenía frío, ya que la había secuestrado únicamente con el fino camisón que llevaba puesto cuando se fue a dormir. La muchacha salió de sus cavilaciones cuando el jinete detuvo en seco la marcha del caballo, pudo notar que él se estaba despojando de alguna prenda. Un súbito calor entibió su frío cuerpo cuando su captor colocó una capa sobre ella para protegerla del viento helado de la noche.

De nuevo emprendieron la marcha, internándose más en la zona montañosa, esa galopada recostada sobre el pecho de ese desconocido transportaron a Candy al pasado. Luchaba por ser fuerte y contener las lágrimas, pero los hermosos recuerdos que acudieron a su mente y lo que el futuro podría depararle en su situación se lo estaban poniendo difícil. La cabalgada, su incómoda posición y el cansancio hicieron que; tras lo que calculó como dos horas a galope; cayera en un soporífero sueño. Tuvo la impresión de que antes de cerrar completamente los ojos él la acomodaba mejor sobre su regazo para hacerle la marcha más agradable.

Un suave zarandeo la despertó del plácido sueño, a la vez que notó como los brazos de su captor la tomaban por la cintura y la bajaban del caballo. La joven sintió que las piernas no le respondían tras largas horas en la misma posición, y al depositarla en el suelo las piernas se la doblaron y hubiera caído si su acompañante no la hubiera agarrado por la cintura. La mantuvo en esa posición más tiempo de lo debido, esperando que la joven se recuperara. Transcurridos unos minutos, Candy noto como sus piernas volvían a sostenerla

-Estás bien?- le preguntó él

El corazón le dio un vuelco, esa voz.....su voz.... No podía ser....Pero el aroma que había percibido de él durante todo el viaje..... lo identificaría en cualquier lugar.

El se estaba acercando a ella... notó como desataba el nudo de la mordaza, acto seguido la liberó de las cuerdas que la tenía presa, y por último la venda que cubría sus ojos..

Parpadeó varias veces hasta recuperar la visión total, no lo vio, supuso que se encontraba detrás de ella. Lentamente se giró, cerrando los ojos, pues sabía lo que se encontraría al abrirlos. No se equivocaba, al abrirlos allí lo vio, contemplándola extasiado. Estaba tan guapo como siempre, igual de alto, no quizás algo más, sus rasgos se habían hecho más varoniles. Cuanto tiempo sin verle, cuanto tiempo pensando en él, cuanto esfuerzo intentando olvidarle sin ningún resultado.

-T..T... Terry!!!- el amor que sentía por él la añoranza y la desesperanza hicieron que se arrojara a sus brazos.

Terry la estrechó con fuerza. Había deseado por tanto tiempo volver a tenerla entre sus brazos!!!

Apoyó la cabeza sobre la coronilla de ella, aspirando el fresco aroma de su cabello

-Candy, Candy, Candy, pensé que nunca volvería a tenerte entre mis brazos. Este par de minutos abrazado a ti me han devuelto la vida. Si muriera ahora mismo moriría feliz, porque lo último que he hecho ha sido abrazarte.

Las palabras de Terry la llegaban al alma, lo comprendía perfectamente porque ella sentía lo mismo.

Después de eso instantes abrazada a él, Candy se hizo eco de la realidad, él la había raptado, la había sacado de su habitación en mitad de la noche a unas horas de su boda. Seguramente habría muchas personas preocupados por ambos: en primer lugar Paty y Albert cuando descubrieran que no estaba en su cuarto, Brad, si no llegaba tiempo para la boda y que decir de Susana cuando descubriera que su prometido había huido de ella para raptar a su antigua novia. No, debía parar esto, cuanto antes lo pusiera fin menos doloroso sería para ambos. Así que con una fuerza que ni siquiera ella sabía que poseía apartó a Terry de su lado dándole un fuerte empujón con las manos.

-Teeerry!! sigues siendo un malcriado, ahora se te antojó venir y secuestrarme en la noche?

-Candy...- contestó él confuso- Qué estás diciendo?

-Digo que no puedes hacer lo que te venga en gana sin pensar en los demás y en el daño que puedes ocasionar. Acaso no te paraste a pensar que tú tienes un compromiso con Susana y que mi prometido estará en unas cuantas horas más esperándome en el altar ?

-Olvídate de eso ahora quieres? Tú y yo estamos juntos y es lo que cuenta

-No, no podemos estar juntos Terry, olvidaste la promesa que nos hicimos? Tu deber está con Susana, debes hacerla feliz, y yo trataré de serlo con Brad

-Así que ese es su nombre....Pues escúchame bien srta. pecas estas dos cosas que te voy a decir:

primero, para tu información Susana rompió el compromiso que teníamos. Renunció a un amor que sabe que nunca tendrá, y decidió hacer su vida por otro lado, se marchó y lo único que me dejó fue una breve nota de despedida...

-Pero ella...

-Aún no he terminado!!. Segundo, tú no vas a ser feliz con otro que no sea yo, tú no amas a ese hombre verdad Candy?

-Eso no importa ahora, es mi deber casarme con él, le di mi palabra de compromiso, además es uno de los mejores amigos de Albert.

-Pero no le amas...

-Olvídate de eso- lo interrumpió-Lo correcto es que yo me case con Brad, y tú....

-Yo!! yo estoy perdido sin ti, simplemente con imaginar que tú y yo podríamos tener un futuro juntos me bastó para ser feliz durante unos instantes. Candy, necesito estar contigo....

-Calla Terry por favor, no me hagas esto!! No me hagas derramar más lágrimas por ti!! No puede ser, es demasiado tarde...

Terry volvió a abrazarla con fuerza, sabiendo que la perdía de nuevo, ella lloraba y lloraba sobre su pecho. Por qué la vida era tan injusta siempre con ellos? Por que tanto dolor? Sabía que Terry estaba sufriendo tanto o más que ella en esos momentos. Continuaron abrazados durante unos instantes más, teniendo la impresión de que era su segunda separación.

Terry se separó unos centímetros de ella y le alzó la barbilla para que lo mirara.

-Es esto lo que quieres?- le dijo secando sus lágrimas

-Lo que quiera o lo que ambos queramos no importa en estos momentos, tenemos que hacer lo correcto Terry, fue una locura lo que hiciste, y lo único lo único que sirvió es para hacernos más difícil el tener que volver a separarnos. Ahora , te pido que me lleves de nuevo a mi hogar, aunque llegue algo tarde Brad y yo aún podremos casarnos.

Imaginarla casada con otro fue algo tan doloroso para él que no dijo una palabra más. Subió a Candy al caballo y montó tras ella emprendiendo el retorno hacia la soledad, hacia la infelicidad.

Ninguno de los dos pronunció palabra alguna, iban sumidos en sus propios pensamientos. Terry buscaba la manera para hacerse a la idea de que no había esperanza para con ellos, en pocas horas sería la mujer de otro, y saldría para siempre de su vida,aunque estaba seguro de que siempre viviría en su corazón. Ella se preguntaba que clase de vida la esperaba junto a un hombre del que no estaba enamorada, y ahora estaba segura de que nunca conseguiría amarlo. Las lágrimas volvían a rodar por sus mejillas, la felicidad, que cabalgaba detrás de ella en horas se esfumaría para siempre de su vida.

-Terry, detén el caballo- El hizo lo que le pidió

-Terry.....-dijo mirándolo a los ojos-Llévame lejos, llévame contigo, quiero ser feliz.

Terry la miró fijamente para asegurarse de que no había sido producto de su imaginación las palabras que había escuchado. Tomó su carita con ambas manos y sonrió como hacía muchísimo tiempo que no hacía.

-Mi amor, gracias por regalarme la vida- sus palabras le llegaron a lo más profundo de su ser, pero ella sentía lo mismo, se sentía viva de nuevo.

-Terry... Terry.... Ter..- la boca de Terry que la besaba con pasión no la dejó continuar. Ella tomaba su cintura con fuerza para asegurarse de que no era un sueño, las manos de él se enredaban por los dorados rizos de Candy. Terry detuvo el beso y la miró, aún le parecía mentira que esto estuviera pasando.

-No te imaginas cuanto tiempo he deseado esto pequeña pecosa!!!

-Teeeeerry!!! Veo que vuelves a ser el mismo!!!- lo regañó cariñosamente ella

-Sí, el mismo que te amó, que te ama y que te amará toda la vida-Sus labios volvieron a buscar los de ella. El amor que albergaba en su ser era tan grande que parecía no saciarse de ella, así que con todo el dolor de su corazón tuvo que interrumpir de nuevo el beso.

-Candy!!! creo que este no es lugar para que des rienda suelta a tu pasión ja ja ja ja-se burló de ella

-Terry!! fuiste tú quien me besó de esa manera....

-Lo sé, sólo bromeaba, pero ahora tenemos que irnos. Aún es temprano para que se hayan percatado de tu ausencia, pero tenemos que ganar tiempo, en breve empezarán a buscarte.

-Dónde iremos? Tendré que llamar a Albert y decirle que..

-No te preocupes por nada, ya lo tengo todo previsto. Alquilé una pequeña cabaña para cazadores que se encuentra a una hora a caballo de aquí. También saqué dos billetes de tren con dirección a New York, partiremos hacia allí pasado mañana. Desde New York nos comunicaremos con Albert y le contaremos. Y si me aceptas allí mismo nos casaremos...

-Terry, esto debe ser un sueño, me parece tan perfecto para que sea real!! Claro que te acepto, casarme contigo es lo que mas deseo. Y....Veo que lo tenías todo premeditado ehhh.. Y si yo no hubiera aceptado??

-Me habrías condenado a la soledad, me habrías roto el corazón

-No digas eso, ahora estamos juntos.

Todo le parecía tan sencillo que tuvo el temor de que algo pudiera estropear sus planes de felicidad.

No, nada tenía por qué estropearlos se dijo Candy a sí misma.

Emprendieron la marcha hacia la cabaña que había alquilado Terry para pasar estos próximos dos días. Candy disfrutaba del momento, su espalda descansaba sobre el pecho de su amor, mientras que un brazo de él la rodeaba la cintura con firmeza. Su dorada cabellera le cosquilleaba en la nariz cada vez que ésta se movía o volvía la cabeza para hablar con él.

Era hermoso cabalgar junto a Terry por ese verde paisaje, los primeros rayos del amanecer les daban la bienvenida,el rocío de la mañana les saludaba a su paso por el frondoso bosque. El fresco aroma a pinos a cedros, las montañas que se divisaban al norte y el cristalino lago que bordeaban les hicieron rememorar los inolvidables paisajes de Escocia.

-Terry, cómo supiste dónde estaba? -Preguntó Candy con curiosidad y saliendo de su ensoñación

-Cuando vi la noticia de tu “olvidado para siempre” matrimonio con ese tipo, me fijé en el nombre del reportero que publico la noticia. Por suerte para mí lo conocía, así que, como puedes imaginar no me fue difícil averiguar el lugar donde vivías.

-He de confesarte que cuando entraste a mi cuarto, sentí deseos de que realmente fueras tú, aunque en un primer momento me asusté. Y dices que Susana terminó contigo?

-Sí, así fue Candy. Ella se dio cuenta de que nunca podría corresponder al amor que ella sentía por mí. Sabía que no hubo ni un solo momento del tiempo que pase a su lado en que dejara de pensar en ti.

Su mutua compañía y la felicidad por estar juntos hicieron que el trayecto se tornara corto. Por fin habían llegado a la cabaña. Se trataba de una construcción totalmente de madera, contaba con dos pisos, y un panorámico porche que bordeaba toda la casa. Estaba enclavada al pie de la montaña, rodeada por una espesa vegetación, y a escasos metros del lago que habían dejado atrás.


-Oooohh Terry, es hermosa, me recuerda tanto al hogar de Pony!!

-Me alegro que te guste pecosa, aunque ya sabía que sería así

-Pretencioso!!! Nunca cambiarás eehh

-Bromeaba Candy. Ven aquí..-Le dijo mientras bajaba del caballo y le tendía los brazos para ayudarla a ella. La sostuvo en brazos durante unos instantes, cuando sus rostros estuvieron a la misma altura le dio un tierno beso...

-Te amo, quiero estar por siempre a tu lado. Te amo, te amo, me enamoré de ti desde la primera vez que te vi en el Mauritania.

-Terry, yo también te amo. Estoy tan feliz que en estos momentos no me importa nada, sólo quiero estar contigo.!!

-Vamos dentro- Dijo pasándole un brazo por los hombros- Un momento.... estás descalza Candy!!

-Sí, la próxima vez que me secuestren en mitad de la noche recordaré ponerme los zapatos!! Quizás, mi secuestrador tenga la amabilidad de esperar a que me ponga los zapatos !!Y por si no te diste cuenta debajo de tu capa sólo tengo puesto mi camisón..!!

-No te enojes Candy, cuanto que estemos instalados bajaré al pueblo y te conseguiré ropa y calzado, pero ahora no puedo permitir que camines descalza-Dijo tomándola en brazos- Yo te llevaré dentro.

Candy miró maravillada el interior de la cabaña. Lo primero que llamó su atención fue una gran alfombra de piel blanca, colocada cerca de una amplia chimenea. La luz entraba a raudales, gracias a las dos amplias ventanas situadas a izquierda y derecha de la chimenea. Una basta cocina se veía al fondo de la sala principal, y a la izquierda de la entrada, otra puerta cerrada, Candy pensó que se trataría del baño. Unas escaleras en forma de caracol conducían a la parte de arriba, allí se encontraban los dos dormitorios. La cabaña era hermosa y muy acogedora pensó Candy, le parecía demasiado cómoda como alojamiento de cazadores.

-Qué te parece mi amor?- Terry que aún tenía su brazo alrededor de los hombros de ella,la acercó más a él y le dio un delicado beso en la coronilla

-Me encanta, es tan acogedora, la luz que entra por los ventanales le da tanta alegría, la chimenea, el porche..... todo me parece perfecto Terry!!! Sólo que....

-Qué ocurre Candy? -se preocupó el muchacho

-Me parece que para ser un alojamiento para cazadores es demasiado... como decirte.... cómoda, preparada...

-Pecosa, está bien, me descubriste: la cabaña no la alquilé a nadie, la compré hace un par de años. Este lugar esta muy cerca de donde tú estabas, y eso me ayudaba cunado quería escapar del agobio de Susana. A veces pasaba aquí dos o tres días, cuando tenía descansos en el teatro. Pero no hablemos ahora de eso quieres? Acomódate como quieras, como te dije antes bajaré al pueblo a conseguirte algo de ropa y calzado. En la despensa de la cocina hay de casi todo, lo digo por si quieres ir preparando algo para comer....como hiciste en Escocia, recuerdas?

-Claro que lo recuerdo. Está bien Terry, te sorprenderé para cuando vuelvas. Pero no tardes mucho, creo que ya te extraño y aún no te has ido.

-Ten prometo que no tardaré, y estaré aquí para contemplar la hermosa puesta de sol junto a ti, desde la parte posterior del porche es un espectáculo grandioso.




-Albert, Albert!!!- Gritaba Paty de una a otra habitación de la mansión a punto de perder los nervios

-Paty, mi vida, que te sucede, por qué tanto alboroto?- Preguntó Albert con su calma habitual y tratando de serenar a su esposa

-No está, ha desaparecido, la busqué en todas las habitaciones, incluso en los jardines no la encuentro Albert-- contestó atropelladamente Paty buscando una respuesta en Albert

-Qué o quién ha desparecido, que es lo que estás buscando que no encuentras tesoro?-La madurez de Albert siempre hacía que él viera las cosas con más serenidad- Tranquilízate, no hay nada que pueda ser tan grave, cuéntame.

-Candy, Albert, Candy es quien ha desparecido-le comunicó Paty con la voz entrecortada. El semblante de Albert cambió por completo....


CONTINUARA....



 

LE AMARE TODA LA VIDA


CAPITULO 4


SOSPECHAS CERTERAS


-Vamos a ver Paty, cuando fue la última vez que hablaste con Candy?-Preguntó Albert intentando conservar la calma

-Si mal no recuerdo, fue unos momentos antes de que tú y yo saliéramos de compras- Contestó Paty haciendo memoria

-Y qué te dijo de qué hablasteis? Le notaste algo raro, o hizo algún comentario que te pareciera extraño?- Albert comenzaba a preocuparse

-No, estaba nerviosa, pero yo lo atribuyo a los nervios propios de la boda. Pero por lo demás estaba como siempre. Albert, estoy muy preocupada, dónde puede estar Candy?-Paty se acurrucó entre los brazos de Albert.

Su pequeña joven y dulce esposa, siempre preocupándose por los demás pensó Albert. Era tan tierna, tan cariñosa, tan serena y tan inteligente, que Albert acabó enamorado perdidamente de ella. Hermosos recuerdos acudieron a su mente, Paty, Patricia O`Brian su esposa, su amiga fiel su compañera de por vida. Albert recordó el día en que la vida la volvió a poner en su camino. Tras la supuesta muerte de Stear, Paty se sintió terriblemente abatida, un dolor como el que nunca antes había sentido se hizo dueño de su vida. Estaba melancólica, apática, sus ojos carecía de vida, esa vida que se le había ido con Stear. Sus padres muy preocupados por el grave estado físico y psíquico de Patricia, le propusieron realizar juntos un viaje, un viaje para conocer las mejores ciudades del mundo. A regañadientes y a fuerza de mucho insistir por parte de sus padres, Paty terminó cediendo. El tour iba camino ya de los 8 meses, se encontraban en el continente africano, en Marruecos, la última ciudad en la que harían escala sería en Marraketch. Visitaban uno de los zocos cuando Albert chocó literalmente con la familia O´Brian. Después de las acostumbradas presentaciones, estuvieron comiendo todos juntos en uno de los restaurantes típicos de la zona, charlando del pasado, de como les había ido en estos meses.. etc etc. El barco de los O´Brian zarpaba a la mañana siguiente, el de Albert en una semana, así que acordaron que cuando Albert regresara a América se pondría en contacto con Patricia.

Y así fue, un par de días después de arribar a América, Albert se presentó una mañana en casa de Paty con el propósito de invitarla a comer. Tras esa comida vinieron paseos, cenas visitas a teatros... Parecían congeniar a la perfección. Patricia encontró en Albert un verdadero amigo, un hombro sobre el que llorar sus penas por la supuesta muerte de Stear. Con el tiempo los sentimientos de Paty por Albert fueron cambiando, hasta darse cuenta de que estaba enamorada de él. Ella creía que ese amor no era correspondido, que Albert sólo la veía como una gran amiga, pero Patricia estaba muy equivocada. Una noche, cuando Albert dejó a Paty en su casa después de una agradable velada, con mucha cautela y temor al principio, Albert probó los labios de Paty. Ella no tardó mucho en corresponder al beso, lo que hizo que Albert sintiera una dicha en su corazón que nunca antes había sentido. Dos días después, le declaraba su amor a Paty. A los tres meses, ya tenía fijada la fecha de la boda para el año siguiente. Fue en el transcurso de ese año cuando Stear regresó de la guerra. En un principio se sintió herido y traicionado, pero cuando comenzó a intimar con Annie comprendió que lo que había sentido por Paty no había sido más que una hermosa amistad, lo que empezó a sentir por Annie era muy diferente. Albert sintió por primera vez el fantasma de los celos con el regreso de Stear, pero Paty le aseguró que él era el hombre que amaba, y que gracias a él había superado la pérdida de Stear y lo tenía completamente olvidado.

Cuantos recuerdos !!! pensaba Albert

-Albert, qué ocurre? Te quedaste pensativo...- le dijo Paty acariciando su cara

-Sólo recordaba, mi amor. Volviendo a lo de antes, se me ocurre que tal vez Candy fue a casa de Annie y Stear, con lo despistada que es Candy, quizás se le hizo tarde y no se dio cuenta.

-Sí!! puede ser, vayamos allí entonces- Dijo Paty con una pequeña esperanza

-Tú debes quedarte aquí por si acaso no estuviera allí y regresara, comprendes mi vida?

-Claro, no había caído en eso. Ve cuanto antes, no hay tiempo que perder


-Aaaalbert!!! pero que sorpresa, que haces aquí a estás horas? Si no te das prisa no llegaréis a tiempo a la iglesia Candy y tú. - Le dijo Stear cuando le abrió la puerta

-Hola Stear, por tu comentario deduzco que Candy no está aquí cierto?

-Aquí?- Preguntó Stear extrañado- Acaso te golpeaste la cabeza y perdiste de nuevo la memoria Albert? Por si no lo recuerdas, tú eres el padrino de Candy...

-Lo sé perfectamente Stear, no es momento para bromas. La situación es bien seria. Candy ha desaparecido, no la encontramos por ningún sitio, y se me ocurrió que tal habría venido aquí para hablar con Annie.

-Buenos días Albert que haces aquí?-Le saludó Annie

-Buenos días Annie, dime tú sabes algo de Candy?

-Yoo? No, por qué, que ocurre?

-Tesoro Candy esta desaparecida, Albert pensó que tal vez estuviera aquí

-Cómo!! Desaparecida?-Annie se puso pálida

-Calamte, Annie no debes alterarte en tu estado. Estoy seguro que pronto aparecerá, yo me marcho a casa, Paty está esperando allí por si volviera.

-Aguarda Albert, vamos contigo-dijo Stear con signos de preocupación- Vamos Annie.



-Hola Paty-La saludó Annie con un cariñoso abrazo

-Annie!!, Stear, cómo estáis?-Paticia se alegró de que hubieran venido con Albert

-Y Candy?, Se sabe algo, llegó?- Preguntó Albert

-No, aquí no vino nadie, y por lo que veo tampoco estaba con Annie y Stear

-Estoy empezando a preocuparme, es raro que Candy se marché sin decir nada. Stear acompáñame al apartamento de Archie, es el único sitio donde se me ocurre que pudiera estar.

-Vamos Albert- En la cara de Stear se notaba preocupación- Annie, quédate con Paty por si Candy regresara



-Stear, Albert !! Qué estáis haciendo aquí ? Sara y yo salíamos ya para la iglesia

-Buenos días a los dos-Les saludó Sara que se asomó a la puerta


Sara era una criatura angelical, no solo por su belleza, que era lo primero por lo que llamaba la atención, sobre todo por su bondad, por su solidaridad con otros, su alegría, su valentía y su arrojo. Su larga y rizada melena resplandecía como el oro viejo con los rayos del sol, sus ojos de un intenso azul cobalto, reflejaban la pureza de su alma. Una nariz pequeña y respingada, unos labios anchos y carnosos y unas cejas bien delineadas hacían una combinación perfecta en un rostro difícil de olvidar. Pero lo que a Archie más le gustaba de ella era su manera de caminar, con movimiento gráciles y delicados, adquiridos gracias a sus muchos años como bailarina de ballet. A pesar de ser tres años mayor que Archie, cuando estaban juntos parecía bastante más joven que él.

-Hola Sara- La saludó Stear

-Siempre es un placer verte, Sara-Dijo Albert mientras le besaba la mano

Archie frunció el ceño al verlo, no podía evitar sentir celos de cualquiera que estuviera cerca de ella.

-No habéis respondido a mi pregunta..

-Hermano, veníamos a saber si Candy se encontraba aquí, pero ya vimos que no.... Sabes? No la encontramos por ningún sitio

-Cómo es posible eso?, Hoy es el día de su boda...-Archie se quedó pensativo unos instantes-Y si huyó?

-Nooo!! - negó tajante Albert- Parece mentira que no conozcas a Candy, ella no es de las que sale corriendo cuando algo no le gusta, aceptó casarse con Brad por propia voluntad, nadie la obligó

-Sí, tienes razón Albert, Candy no es de ese tipo de personas. Qué sugieres que hagamos?-n preguntó Archie

-Creo que lo más importante en estos momentos es avisar a Brad, debe estar desesperado en la iglesia esperando a Candy. Stear, tú ven conmigo a comunicarle a Brad que la boda no podrá celebrarse. Archie, ve con Sara a casa, allí están Paty y Annie esperando, diles que no hay señales de Candy, y que en una hora aproximadamente Brad y yo nos reuniremos con vosotros.

-Bien, nos vemos en tu casa Albert, vamos Sara



Todo estaba preparado para la unión de Candy y Brad, las flores, el coro, los numerosos invitados que miraban desesperados sus relojes de bolsillo, y por supuesto el sacerdote que oficiaría la misa. Cunado Stear y Albert llegaron divisaron a Brad frente al altar, no parecía nervioso, con las manos enlazadas a su espalda y la cabeza muy alta no apartaba la mirada del altar. El traje de chaqué en tonos claros que había elegido para la ocasión hacía resaltar su apostura, su cabello, como era habitual en él, iba recogido por un lazo negro a la altura del cuello.

Albert se acercó a él.

-Albert !! y Candy? Por qué viniste sin ella ? Acaso no te diste cuenta de la hora que es?-Brad parecía confundido, pero no perdió la sonrisa de la cara ni un momento

-Brad, amigo, se suspende la boda- le comunicó Albert con tono solidario

La cara de Brad cambió por completo, su sonrisa había desaparecido, una mirada fría y airada se adueñó de él, tenía la mandíbula tensa y una vena del cuello no cesaba de palpitar

-Quéeeeeeee!!!- Gritó colérico-Qué está pasando, exijo una respuesta inmediatamente

-Cálmate Brad, daré una explicación convincente a los invitados y al sacerdote y nos marcharemos a mi casa, por el camino te contaré todo.



-Dónde está Candy, apareció ya?-Brad entró descortesmente a la sala donde los demás aguardaban, ni siquiera se digno a saludar a los allí presentes- Candy, Candy, Candy, dónde diablos estás?

-Buenos días Brad

-Cómo estas Brad

-Disculpadme, estoy tan preocupado por ella que olvidé por completo mis modales. Cómo estáis chicos? Por lo que veo no se sabe nada nuevo

-Así es Brad- Contestó Archie

-Vosotros la conocéis mejor que yo, no se os ocurre dónde pudiera estar?

-Yo agoté todos los recursos-Albert no sabía que más a hacer y eso lo desesperaba

Los demás negaron con la cabeza.

-Un momento!!- Dijo Archie poniéndose en pie- No me extrañaría que...

-Dinos Archie, qué se te ocurrió?- lo animó Brad

-TERRY !!-- Dijo simplemente Archie

-Archie, este no es el momento para inquinas del pasado- Lo amonestó Albert

-Quién es Terry?- preguntó confuso Brad

-Acaso Candy no te contó de él?- Le preguntó Archie. Brad hizo un esto negativo con la cabeza.

-Alguien sería tan amable de decirme quién es Terry?- su estado de ánimo comenzaba a altearse de nuevo.

-Mi hija y Terry.......



Un delicioso aroma a pan recién horneado flotaba en el aire, su olor se mezclaba con lo podría ser un jugoso asado. Terry azuzó más al caballo, deseaba llegar cuanto antes para estar de nuevo a su lado. Cuando entró a la cabaña se llevó una grata sorpresa. Todo estaba ordenado y recogido, la mesa estaba preparada para comer, incluso había colocado un jarrón con hermosas flores que seguramente habría recogido de los alrededores. Al no encontrarla dentro de la cabaña se imaginó que estaría en el porche trasero. La conocía muy bien, y no se equivocó, Candy admiraba el hermoso paisaje con una sonrisa radiante, cuando Terry rodeó su cintura acercándose a ella por atrás. Al sentirlo a su espalda Candy apoyó su dorada cabeza en el pecho de él y entrelazó sus manos con las suyas.

-Terry...parece que transcurrieron siglos desde que te fuiste, cuando tan sólo han pasado tres horas- Le dijo con voz muy dulce

-Candy, yo también ansiaba regresar cuanto antes a tu lado...El caballo llegó exhausto, le sometí a un ritmo frenético para llegar cuanto antes

Ella se giró hasta quedar de frente a él y entrelazó las manos alrededor de su cuello, mientras Terry aún la tenía tomada por la cintura.

-Después de esta sofocante carrera, creo que me merezco que me saludes como es debido no crees pecosa?-Una sonrisa cómplice apareció en su rostro mientras sus labios descendían lentamente para saborear los de ella.

-Terry haces que todo me de vueltas....

Terry la miraba y no se cansaba de hacerlo, aún le parecía mentira que estuviera junto a él.

-Ven- La dijo tomándola de la mano- Te mostraré lo que te compré

Candy quedó maravillada por todo lo que veía, pero no porque sintiera delirio por las prendas de vestir, la ilusionaba saber que era él quien se lo había regalado. Eligió para ponerse en ese momento un vestido verde que combinaba a la perfección con sus ojos, unas puntillas de seda adornaban el cuello los puños y la parte baja del vestido.

-Qué te parece?

-Estás hermosa Candy....

-Bueno ahora sólo espero que te guste lo que preparé para comer....

-Si sabe la mitad de rico de lo bien que huele...

-También encontré esta botella de vino te parece si la abrimos?

-Claro que sí!!. Deja que te ayude- dio Terry descorchando la botella de vino y sirviéndola a ella primero.

-Brindo por la felicidad, por poder estar juntos, por que nada nos aleje al uno del otro!!

-Brindo por ello, salud mi amor.

Candy había aprendido a cocinar, tanto así que Terry repitió dos platos de asado. Pero aunque le hubiera cocinado el peor de los potingues, se lo hubiera perdonado. Prefería alimentar su alma con ella a el mejor de los manjares.

-Te prometí que veríamos juntos la puesta de sol, se que lo vas a disfrutar. Vayamos al porche, el sol empieza ya a ocultarse tras las montañas. Aguarda un segundo, cojamos una manta para cobijarnos, el frío a estas horas es intenso.

-Ummm ya lo se, vine en camisón parte del trayecto a caballo, hasta que me cubriste con tu capa. O lo habías olvidado?

-Claro que no pecosa.

Terry la tomó de la mano y caminaron juntos hasta el porche, puso la manta por detrás de él y luego la abrigó a ella dentro.

Terry tenía razón, el espectáculo era grandioso, el sol bañaba las bastas extensiones de campo con una tonalidad anaranjada al principio, el naranja fue tornándose rosáceo a medida que el sol iba desapareciendo en las montañas, para acabar en un tono violáceo antes de que se ocultara por completo

-Terry, es hermoso!! Qué mágica combinación de luces!!

-Candy- Dijo para que lo mirara. Levantó su barbilla con un dedo, mientras acercaba sus labios a los de ella.

-Terry..-Dijo ella ofreciéndole sus labios.

Terry la besaba dulcemente, y ella se dejaba besar, enredando sus dedos en el cabello de él. El beso se fue tornando más profundo, hasta que su lengua invadió la boca de ella. Candy sentía como acariciaba cada rincón de su boca, ella se atrevió a imitarlo y paso la punta de su lenguecita por los labios de él. Terry sentía como el pulso se la aceleraba y un gemido ronco brotó de su garganta. Sus manos la estrechaban fuertemente contra su cuerpo. Candy se volvió más audaz e introdujo su lengua en la boca de él. Eso fue demasiado para el joven, debía detenerse antes de que fuera demasiado tarde.

-Candy debemos parar, ante todo soy un caballero...-Su respiración estaba agitada

Ella bajó la mirada, estaba segura que sus mejillas estaban teñidas de un rubor intenso

-Lo siento Terry..

El le levanto la cabeza

-Mírame Candy, no te disculpes. Cuando uno ama, la pasión se hace dueño de todo, de su cuerpo de su mente, pero es mejor que hagamos las cosas como es debido. Vayamos a dormir, mañana tendremos que levantarnos temprano si queremos estar al día siguiente en la estación. El tren para New York sale a las 5 am.

-Sí, me parece buena idea. Vayamos pues.

Tomados por la cintura, subieron al piso superior, donde estaban los dos cuartos. Ella se miró las dos puertas.

-Terry, como dormiremos?

Terry la miraba intensamente ante ante la inocencia de su pregnnta......


CONTINUARA


 

 

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